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La amabilidad como práctica diaria

Muy pocas veces nos planteamos trabajar la amabilidad como práctica diaria. Sin embargo, elegir ser amable es una de las cosas que podemos hacer para mejorar nuestra salud. Sí, has leído bien, nuestra salud.

Hacer cosas por los demás tiene efectos positivos sobre nuestra persona y salud. Este es el principio fundamental que ha movido a nuestro colegio a comenzar nuestro Club de Amabilidad.

Es probable que  muchos de los que estáis leyendo esto penséis que ser amable no hace falta entrenarlo. Sin embargo, esto no es del todo cierto, puesto que muchas veces la vida nos lleva justo al lado opuesto. ¿Cuántas veces hemos trabajado explícitamente en hacer gestos amables por los demás? Piensa cuándo fue la última vez que cediste un asiento en el metro, tren, autobús. Cuándo ayudaste a un vecino con las bolsas de la compra. O cuándo saludaste con una sonrisa a un desconocido.

 

Cada vez nos aislamos más

El ritmo de vida imperante en las ciudades hace que cada vez nos aislemos más en nuestro caparazón. Como si no existieran las demás personas, como si necesitáramos correr para llegar a alguna meta desconocida. Y la realidad es que este modo de vida nos está desprotegiendo, nos lleva cada vez más hacia el aislamiento, y curiosamente éste no mejora nuestra salud ni nuestra calidad de vida.

Glock, Hilsenroth y Curtis (2018) en un estudio de la revista “Emotion” de la Asociación Americana de Psicología donde aseguran que realizar actos de amabilidad puede ayudar a las personas con ansiedad a sentirse más auténticas y seguras de sí mismas.

Por otra parte, Layous et. al (2012) afirman que los preadolescentes son más felices cuando actúan con amabilidad, de acuerdo a una investigación reciente en la que se estudió a chicos y chicas de 9 a 12 años de edad.

 

Más amable significa ser más feliz

Este estudio se realizó con más de 400 estudiantes a los que se dividió en dos grupos. A los integrantes de uno de ellos se les pidió que actuaran con amabilidad (como dar un abrazo a alguien o parte de su almuerzo). Al segundo grupo, se les dijo que llevaran un diario de los lugares que habían visitado y que les habían gustado (como un centro comercial, una instalación deportiva o la casa de un familiar).

Después de un mes, se pidió a todos estos niños que informaran sobre su estado de ánimo. Los que se dedicaron a ser “amables” de forma proactiva afirmaron sentirse relativamente más felices.

Por otro lado, y aunque ambos grupos afirmaron que habían experimentado un aumento en su sensación de “bienestar” el primer mes, los del grupo de la amabilidad tenían muchas más probabilidades de que sus compañeros de clase quisieran hacer con ellos las actividades escolares.

 

En nuestra comunidad hemos decidido comenzar a extender la red de la amabilidad como una práctica cotidiana en el quehacer de nuestro alumnado, profesorado y familias.

 

De acuerdo a los autores: los hallazgos sugieren que una actividad prosocial sencilla y relativamente breve puede incrementar el vínculo entre los compañeros de clase”.

Estos hallazgos tienen un alto valor para los autores en las escuelas, ya que “el aumento de la aceptación de los compañeros es un objetivo fundamental relacionado con varios resultados importantes académicos y sociales, incluyendo una disminución de la probabilidad de ser acosado”.

 

Club de Amabilidad Villalkor

Por todo lo expuesto con anterioridad, en nuestra comunidad hemos decidido comenzar a extender la red de la amabilidad como una práctica cotidiana en el quehacer de nuestro alumnado, profesorado y familias. Para ello, hemos de comenzar por el principio: preguntarnos ¿qué efectos tiene la amabilidad para nuestro bienestar?

La respuesta es que ser amable:

  1. Te hace feliz
  2. Fortalece las relaciones
  3. Es contagioso
  4. Es bueno para tu salud
  5. Ralentiza el proceso de envejecimiento

¿No crees que merece la pena intentar ser amable?

 

¿Y por dónde podemos empezar?

Puede que al principio resulte difícil o ridículo pensar en hacer actos amables, pero con la práctica se convertirá en un hábito. Solo es necesario darnos cuenta de que tenemos manos, ojos, boca, oídos, y podemos usarlos para cambiar tendencias.

 

 

Así que hagamos un plan para mejorar nuestros hábitos amables y extendamos por todas partes dicha amabilidad, que puede incluir estas medidas:

  • Elige un día de la semana para ser amable… ¡al menos!
  • Varía, mezcla y cambia de forma constante tus actos de amabilidad.
  • Contribuye al bien común, genera una cadena de amabilidad.

También has de tener en cuenta algunos requisitos para ejercer la amabilidad como:

  1. Hay actos amables como, por ejemplo, cuidar de un enfermo crónico durante mucho tiempo, que pueden generar agotamiento y fatiga. Por tanto, debes cuidar tu salud física y mental.
  2. El acto amable debe ser realizado de forma libre y autónoma.
  3. Es posible que otras personas no siempre estén conformes con tu amabilidad.
  4. Cuando eres más generoso/a, compasivo/a y benévolo/a eres más feliz que cuando aumentan tus ingresos. Y esto no es broma: la salud es más importante que el dinero.

 

Gestos sencillos que te ayudarán

Para llevarlo a cabo podemos comenzar con algunos gestos sencillos en lo cotidiano, y después ir aumentando el nivel de compromiso y dificultad. Eso sí, siempre que sintamos la satisfacción y el bienestar en nuestro organismo. Algunos ejemplos pueden ser:

  • Introducir monedas en el parquímetro de un desconocido.
  • Donar sangre.
  • Ayudar a un amigo con sus tareas.
  • Visitar a un familiar anciano o escribir una carta de agradecimiento.
  • Ayudar a un vecino con las bolsas de la compra.
  • Ceder el paso a otra persona.
  • Abrazar, sonreír, saludar.

Si necesitas más ayuda puedes visitar la página de Random Acts of Kidness donde encontrarás muchas ideas que inspiran… ¿Qué te parece? ¿comenzamos?

 

Fuentes bibliográficas: 

  • Glock, G., Hilsenroth, M., y Curtis, R. (2018). Intervenciones terapéuticas que los pacientes con problemas de ansiedad encuentran más útiles: ¿Un caso de integración? Revista de integración de psicoterapia, 28 (2), 233-241. http://dx.doi.org/10.1037/int0000075
  • Layous, K.,Nelson, SK, Oberle, E., Schonert-Reichl, KA, y Lyubomirsky, S. (2012). La amabilidad cuenta: Promover el comportamiento prosocial en los preadolescentes. PLOS UNO . 7: e51380. doi: 10.1371 / journal.pone.0051380.
  • Random Acts of Kidness: https://www.randomactsofkindness.org/

 

Gema de Pablo González

Psicóloga

Coordinadora del Departamento de Orientación

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